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Durante su gobierno,
la educación
técnico profesional,
en lo industrial
y minero, recibió
un gran impulso,
siendo concebida
como el necesario
complemento en el
proceso de industrialización
que vivía
el país.
La Universidad de
Chile extendió
sus actividades
a lo largo del país
y creó un
centro de investigación
científica
y de cultura general,
así como
la Facultad de Economía
y Comercio, indispensable
para la transformación
económica
y social que se
producía
en el país.

Felicitación
de Gabriela
Mistral a Pedro
Aguirre Cerda
el 17 de junio
de 1917. |
Al mismo tiempo,
se dio una notable
importancia a la
educación
primara, lo que
se reflejó
en la construcción
de más de
mil escuelas, con
la consiguiente
apertura de más
de tres mil plazas
de trabajo para
los profesores.
Además, se
desarrolló
un extenso plan
de viviendas destinadas
a sectores de bajos
recursos. "La
política
educacional del
Estado no tiene
límites,
sobrepasa la instrucción
sistemática
de la escuela y
de la universidad
y se extiende a
todas las actividades
nacionales",
diría el
visionario profesor.
De hecho, su impronta
en la educación
y la cultura va
más allá
de las salas de
clase y se manifiesta
en otros fenómenos,
como el influjo
cultural que significa
la llegada de los
refugiados de la
Guerra Civil española
a bordo del Winnipeg.
Personalidades como
el historiador Leopoldo
Castedo y los pintores
José Balmes
y Roser Bru, además
de comerciantes
y profesionales
de diversas áreas,
llegaron a insertarse
en nuestra sociedad
con su pensamiento
y obra, en un grupo
de 2500 inmigrantes,
que desembarcaron
en Valparaíso
gracias a la iniciativa
y organización
de Pablo Neruda
bajo el gobierno
de Aguirre Cerda.
"El asilo contra
la opresión",
se convertía
también en
hogar de refugio
para los judíos
que huían
de la persecución
nazi en Alemania,
y de los países
ocupados antes y
durante la Segunda
Guerra Mundial.
Bajo su gobierno
se presentó
un proyecto de ley
para crear el Premio
Nacional de Literatura
y gestionar el otorgamiento
del Premio Nobel
a la poetisa Gabriel
Mistral, lo que
se logró
materializar durante
el gobierno de Juan
Antonio Ríos.
Junto a su esposa,
y prima hermana,
Juana Rosa Aguirre,
más conocida
como Misia Juanita,
instauradora de
la Navidad para
los niños
pobres y Primera
Dama comprometida
con el trabajo social,
fueron grandes amigos
de la poetisa. A
este matrimonio,
la Mistral dedica
su primer libro,
Desolación,
"a quienes
debo las horas de
paz que vivo".
A su vez, Aguirre
Cerda le dedica
su libro El problema
agrario: "A
Lucila Godoy...
nuestra Gabriela".
Como tantos que
en la época
morían a
manos de la entonces
incurable tuberculosis,
el Presidente dejó
de existir al tercer
año de su
mandato, siendo
despedido por las
multitudes que lo
llamaron "el
presidente de los
pobres".
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