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Agosto 2009
Oscar Agüero
El señor de las donaciones

 

Desde la puesta en marcha, en 1991, de la Ley de Donaciones Culturales, más conocida como Ley Valdés, el abogado Oscar Agüero Woods ha sido Secretario Ejecutivo del Comité, que certifica los proyectos culturales cuyos auspiciadores pueden acceder al beneficio tributario que la legislación les otorga. Desde allì ha cumplido un rol clave en involucrar a los privados en diversas áreas de la cultura.

Amante y consumidor desde la infancia del teatro, la música y la poesía; amplio conocedor de la creación y el patrimonio; dirigente universitario y ex presidente de la FECH; hombre de servicio público; gestor de redes e iniciativas de alcance nacional e internacional en el ámbito educacional; admirador y promotor de la obra de Gabriela Mistral; amigo de Claudio Arrau y uno de los gestores de la Fundación que lleva su nombre, por su pequeña oficina en las dependencias del Consejo de la Cultura en Santiago, pasan todos los proyectos culturales que, cada vez más, se concretan mayormente con el apoyo de la empresa privada y, ocasionalmente, por personas naturales, incentivadas por este valioso instrumento estatal.

Por Rosario Mena

Si alguien en Chile sabe de gestión cultural, y posee un ojo entrenado para evaluar la viabilidad financiera, el impacto y la calidad de un proyecto, ese es Oscar Agüero Wood, quien ha sido, por más de 18 años, el Secretario Ejecutivo del Comité de Donaciones Culturales. Por sus manos pasan todos los proyectos que aspiran al beneficio tributario otorgado por la Ley de Donaciones a sus financistas privados , lo que les permite descontar de sus impuestos el 50% de su donación. Un beneficio cada vez más extendido, cuyas cifras dan cuenta de que, a pesar de todas las tareas pendientes , en nuestro país hay un desarrollo exponencial de iniciativas culturales y de que, tanto los gestores culturales como las empresas, han adquirido un creciente conocimiento e interés por hacer uso de este instrumento legal. Si en su primer año de vigencia 60 proyectos se acogieron a la Ley Valdés, el año pasado la suma ascendió a más de 400.

“En el año 2007 se duplicó la cifra de donaciones entregadas a proyectos culturales acogidos a la ley, en relacion al año 2003, que fue el año en que, por diversos motivos, especialmente por un desconocimiento de la legislación sobre buenas prácticas en materia de donaciones, solo alcanzaron a $ 4.520 millones. En el año 2008, a pesar de los efectos de la crisis global, nuevamente las donaciones aumentaron y llegaron a $ 13.538 millones”, cuenta Agüero.

El abogado niega que los cambios en la ley , especialmente tras la modificación de 2003, hallan incidido en una reducción de los aportes. En su opinión, la división y especificación de las donaciones para cultura, obras sociales, deportes, universidades y educación, en una legislación propia para cada tipo, no habría perjudicado los financiamientos para la cultura. “Las aprensiones que causó la dictación de la ley del año 2003, estuvieron basadas en las sanciones que se establecian para los donantes y los donatarios, en caso que, como consecuencia del acto de donación, las entidades beneficiarias ( especialmente universidades y entidades deportivas ) entregaren una excesiva cantidad de productos o servicios a los donantes. Ello no ocurria en el marco de la Ley de Donaciones Culturales y, la Ley de Donaciones Educacionales, por ello las donaciones culturales y educacionales no se vieron afectadas. En cambio en el mecanismo de la Ley de Donaciones Universitarias y en el de la Ley de Donaciones Deportivas, sí se observó una disminución”

Su visión es más bien optimista respecto de la labor de fomento cultural que cumple la Ley, aunque considera que hay aspectos importantes por mejorar para optimizar su aprovechamiento. “Creo que todavía falta mucha profesionalización de los gestores culturales, en términos de captación y administración de recursos, formulación de proyectos y, sobre todo, un mayor conocimiento del ámbito, entorno e intereses de los donantes, contar con buenas bases de datos y saber qué empresas enfatizan qué tipos de proyectos, de qué envergadura, con qué beneficios, etc.”
 
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