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En este trío
de mujeres notables
que se han sucedido
a la cabeza de la
DIBAM, el sello
de Marta es el tema
del patrimonio,
la creación
del Consejo de Monumentos,
la propia Corporación
del Patrimonio Cultural,
operando a través
de la Ley Valdés,
para brindarle un
soporte a la conservación
del patrimonio.
El de Clara, toda
la digitalización,
poner las colecciones
en acceso. ¿Cuál
es el sello de Nivia?
Admiro mucho a Marta
y a Clara. A mucha
gente le llama la
atención
nuestra relación
de afecto y respeto,
cada una ha aprendido
de la otra, creo
que a ellas les
tocó la parte
más difícil.
Mi sello es mi obsesión
por colaborar junto
con muchas otras
instituciones y
personas - incluyendo
la Corporación
y a Cecilia García-Huidobro-
a que comprendamos
que el patrimonio
cultural es un cuerpo
complejo, mas integral,
no sólo monumental.
Esa conciencia ha
ido creciendo y
creo que he contribuido
a eso y he intencionado
acciones en ese
sentido, junto con
personas como Cecilia,
y otros ya fallecidos
como Fidel Sepúlveda,
que pudieron ser
mucho más
escuchados en los
últimos años.
Hemos avanzado.
Creo que si quiero
que me reconozcan
por algo, va a ser
por haber contribuido
a esa concepción.
Y por fomentar en
la DIBAM un buen
clima laboral. Es
súper importante
pasarlo bien en
el trabajo, tratarnos
con afecto, con
respeto, con reconocimiento,
es una parte muy
importante de la
vida. Por eso creamos
mesas de trabajo
con distintos funcionarios
en el país,
donde siempre planteo
a las jefaturas
el cuidado en el
trato. Hay gente
muy brillante desde
el punto de vista
intelectual que
no tiene capacidad
emocional para tratar
bien.
Museos
Nacionales
Uno de los temas
más complejos
de abordar para
la DIBAM es la situación
y el destino de
los tres museos
nacionales: el Museo
Nacional de Bellas
Artes, el Museo
Histórico
Nacional, y el Museo
de Historia Natural,
en la Quinta Normal,
los cuales están
lejos de cumplir
con los estándares
internacionales
requeridos para
espacios de esta
importancia. “El
edificio del Museo
Histórico
quedó chico,
estamos esperando
que se resuelvan
ciertas situaciones
para definir su
crecimiento. Le
ha ido bien, pero
no se puede ampliar
la exhibición,
sin embargo el espacio
está bien
conservado y se
aplican las medidas
de control. En el
caso del Museo de
Historia Natural
se ha desarrollado
un proceso profundo
de autocrítica
y reflexión,
se han elaborado
estudios de públicos
especializados y
se está haciendo
un proyecto de renovación.
Pero se requieren
transformaciones
complejas, por eso
nos hemos planteado
un cronograma de
más largo
plazo, propuesto
por el director,
Claudio Gómez
, que ya lo ha reorganizado
y ha implementado
otras acciones,
como las salidas
a escuelas en distintas
comunas. Las mejoras
en el edificio van
a concretarse en
un plazo mayor al
de este gobierno.
Yo quería
al principio acelerar
ese proceso, que
partiera con nosotros,
pero toda la gente
y expertos que me
merecen mucha confianza
me dicen que hay
que hacerlo de ese
modo. Va a ser un
proyecto Bicentenario,
pero ese nuevo edificio
probablemente esté
para el 2015, mientras
tanto se hacen cosas.
El año pasado
el museo creció
14% en su público,
a través
de su programación,
y vamos a seguir
incrementándolo.
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¿Y cuál
es su visión
sobre el Museo Nacional
de Bellas Artes
(MNBA) y sobre contar
con un Museo de
Arte Contemporáneo
a la altura de una
gran capital?
- Hay distintas
ideas, todas se
han explorado, no
ha sido fácil,
pero sigo teniendo
la esperanza de
que se resuelva
adecuadamente. El
MNBA es uno de los
espacios más
importantes de nuestro
país, y por
eso hemos colaborado
para que pueda adquirir
obra, tener mejores
exposiciones. Tiene
que ser un museo
muy relevante para
el Estado. Creo
que el espacio le
quedó pequeño,
no es sólo
tema de seguirlo
arreglando. Pero,
por su ubicación,
tiene muchas complejidades
urbanísticas,
y además
involucra a diversas
autoridades. De
la Municipalidad
de Santiago he recibido
la mejor de las
voluntades. Pero
resolver el tema
del Bellas Artes
no es sólo
resorte de la DIBAM,
si fuera así
quizás ya
estaría resuelto.
La municipalidad
también tiene
sus limitaciones.
Lo lógico
es que el Museo
de Bellas Artes
ocupe todo el paño,
incluido el MAC.
Eso le haría
muy bien a la ciudad,
a la cultura y a
las instituciones
involucradas. Y
sería espectacular
para todos que tengamos
un estupendo y moderno
Museo de Arte Contemporáneo,
con todos los requerimientos
que tiene actualmente
ese tipo de museos,
para lo cual puede
ser más fácil
partir de cero.
El país se
lo merece. Pero
la cosa es un poco
más compleja,
y no sólo
por un tema de cordialidad:
cada institución
tiene sus planteamientos,
sus peticiones y
sus razones y hay
que ir aunando voluntades
y buscar soluciones
en conjunto. Todos
queremos lo mismo,
el punto es qué
camino adoptamos…
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