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Su llegada a Chile
En 1838 el gobierno declara extinguida la
orden franciscana, destinando su edificio a sede
universitaria. Es así como Andrés
vuelve a su oficio de peón y vendedor hasta
que, junto a su director espiritual, Fraile Felipe,
se embarca a Valparaiso para instalarse en el
antiguo convento Recoleta Franciscana de Santiago
, que habia sido recientemente restablecido, para
ser ocupado por los franciscanos, quienes se proponian
fortalecer y reordenar la vida religiosa de la
orden, debilitada por las dificiles circunstancias
sociales y políticas. En el convento, el
fraile fue destinado a ayudante del cocinero,
cumpliendo con humildad, dedicación y alegría,
labores como barrer y lavar platos.
Al poco tiempo, por tercera vez en su historia
franciscana, Andrés fue designado como
limosnero, rol que aceptó con gusto. Según
relata el Padre Juan Rovegna, "cada día
se levantaba a las cuatro de la mañana
para ayudar la primera misa; comulgaba diariamente
y luego hacía su oración de acción
de gracias A las siete de la mañana, salía
a pedir limosna, recorriendo las calles de Santiago
por los pavimentos de gruesas piedras de río
y veredas labradas de duras rocas. El ambiente
era tranquilo y, el poco movimiento que se observaba
durante la mañana, era ocasionado por los
proveedores y vendedores ambulantes a quienes
se dirigía Andrés solicitando limosnas
para el convento y para otros fines piadosos,
como las Ánimas del Purgatorio, la propagación
de la fe y la devoción a Nuestra Señora
de la Cabeza. Su actitud para con todos era paciente,
afable y modesta, dando buenos consejos, aun al
recibir insultos, burlas y desprecios, Andrés
regresaba al convento a la puesta del sol y en
la noche rezaba con la comunidad."
La llegada, en 1842 del presbitero argentino,
Pedro Ignacio de Castro Barros, quien se estableció
en Santiago como huésped en la Recoleta
Franciscana, fue un hecho clave en la vida de
Andrés, a quien influenció fuertemente.
Profesor de teología y filosofía
en el Convento y en el Seminario de Santiago,
fue el primer sacerdote en Chile que declaró
la guerra al regalismo y al patrocinio de la corona,
marcando un importante precedente en el clero.
Se dedicó a la predicación y a las
misiones. Se preocupó de difundir las devociones
adquiriendo y reeditando varias obras entre las
que se contaba la vida de Santa Filomena, cuya
imagen regaló al hermano Andrés,
quien la propagó entre los habitantes de
la ciudad, llevándola por todas partes.
En 1843, Fr. Vicente
Crespo, Guardián de la Recoleta, dio inicio
a la construcción del nuevo templo. En
el clima poco propicio de la época, marcado
por un fuerte anticlericalismo, Andrés
fue un infatigable recolector de limosnas para
el templo en todo Santiago. El pueblo le respondió
con generosidad , haciendo posible la realización
de la obra.
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Apóstol de la caridad
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