Patricia Orellana
 
 
Otros Perfiles
Renato Cárdenas.
Cristián Valdés.
Antonio Larrea.
Ver Más
 
Te recomendamos
- El retrodiario
Comunidad Activa
Sugerir Temas
Sugerir Agenda
Sugerir Link
Perfiles
Inicio/Notas y Reportajes/Rescate/Perfiles...
1 / 2 / 3 / 4 /
Abril 2009
Patricia Orellana, periodista chillaneja:
“Si somos una ciudad que perdió la memoria, tenemos que cuidar lo poco que nos queda”

 

Periodista, nacida en Santiago “por accidente” ya que su familia emigró de Chillán tras el sismo de 1939, trabaja hace casi cuarenta años en el diario La discusión, desde donde participa activamente del mundo cultural de la Provincia de Ñuble, en la Región del Bío Bío. Miembro del recientemente conformado Consejo Provincial de las Artes y la Cultura y también presidenta de la Corporación Patrimonio Franciscano de Chillán, conversamos acerca de las profundas huellas que han dejado los terremotos en la identidad chillaneja, las mismas marcas que conforman su identidad y en torno a las cuales se intenta reconstruir la memoria perdida.

Frontis diario La discusión.


Es una tarde de febrero en Chillán. Con 30 grados, “es un día fresco de verano, aquí suele haber 38 o 39 grados sin problema”, afirma la periodista Patricia Orellana, en su oficina del diario La discusión, donde dirige las ediciones especiales y desde donde ha difundido y participado del quehacer cultural de la provincia por casi cuarenta años. La misma motivación la llevó a ser parte del Consejo Provincial de las Artes y la Cultura a través de la mesa de patrimonio, instancia que actualmente trabaja en crear y fomentar circuitos turísticos patrimoniales. 

- ¿Cuáles considera son los principales atractivos patrimoniales de la ciudad? 

- Patrimonialmente hablando, todo el atractivo de Chillán es histórico-cultural, con lugares como el mercado –en mi concepto, un museo vivo y activo que sigue conservando la ruralidad– o la catedral, que es emblemática, pero me parece que esta ciudad entera es de interés patrimonial si se considera que surgió bajo circunstancias tan apremiantes y tan terribles.  

Patricia se refiere a la última reconstrucción de la ciudad, tras el terremoto de 1939, que alcanzó 7,8 grados en la escala de Richter y 11 grados en la escala de Mercali y que es un hito en la historia reciente de la ciudad por los devastadores efectos que ocasionó. Pero casi un siglo antes, Chillán ya se había enfrentado a otra catástrofe, de la que hay menos recuerdo pero cuya intensidad fue similar y la consiguiente reconstrucción determinante para el emplazamiento actual. 

“El año 1835 hubo un terremoto gigante, que botó el Chillán anterior, que es donde ahora está Chillán Viejo, y por decreto presidencial se decidió cambiar la ciudad y emplazarla en otro lugar, entonces se escogieron los terrenos actuales, que eran unos fundos. Pero hubo mucha resistencia de la gente, porque decían que se iban a morir de malaria, porque aquí eran vegas, había mucha agua, entonces la gente le tenía miedo a eso. Se pensó volver a levantar la ciudad cerca del río Ñuble, pero la idea se desechó finalmente y Chillán quedó acá”, señala la periodista.

Tras esta determinación, se volvió a construir la ciudad con sus plazas y se distribuyeron edificios públicos y un par de manzanas por orden religiosa, creándose así una natural asociación entre los conventos y las plazas. “A la Pedro Lagos todo el mundo le dice San Francisco, por Pedro Lagos ningún chillanejo da con la plaza, pero ése es el nombre; la Santo Domingo se llama Los Héroes, pero la gente les dice así porque ahí están las iglesias, los dominicos, los franciscanos. Más abajo, en la calle Rosas están los carmelitas, acá en la plaza Sargento Aldea, donde está el mercado, están los mercedarios. Esas son las referencias y un poco así se determina la vida de la ciudad”. 

De esa época también data el actual trazado de Chillán, “una ciudad que es plana como una mesa” señala Patricia. Después del terremoto, “se levanta una ciudad que, dicen, era muy linda, con mucho adobe, una ciudad bastante señorial por lo que uno ve en las pocas fotos que quedaron, y así se manejó hasta la noche del 24 de enero de 1939 en que se vuelve a caer, con un nuevo terremoto, completa, quedando una que otra casa –en Santa Elvira, en Chillán Viejo, porque dicen que en ese territorio el suelo es más duro– y dos iglesias paradas, que son la San Francisco y la de los carmelitas. Y la ciudad desaparece”.  

 
Subir
1 / 2 / 3 / 4 /

Prohibida la reproducción de imágenes y textos sin previa autorización escrita.
     
     ¿Tu Favorito?  Escríbenos
 Mapa
 Créditos  Un Sitio:
 Patrocina:
 Ganador del: