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Cuidando cada detalle
La creación argumental
de la película se basa en los cuentos del
libro Sub Terra de Baldomero Lillo: "El Chiflón
del Diablo", "La Compuerta Número
12", "El Día de Pago" y
"Los Inválidos". A estos elementos
de ficción se sumaron pasajes de las vidas
de Baldomero Lillo, Isidora Goyenechea y Luis
Cousiño, junto a una acabada investigación
histórica de los sucesos ocurridos en la
ciudad de Lota entre 1880 y 1910. También
se crearon personajes que no aparecen ni el libro
ni en la historia: el minero Fernando (Francisco
Reyes) y la joven aristócrata apadrinada
por la familia Cousiño, Virginia (Paulina
Gálvez). La trama es una creación
de José Manuel Fernández, Carlos
Doria y Jaime Sepúlveda.
La cinta fue filmada en zonas
de alto valor patrimonial como el Palacio Cousiño
(Santiago), la Central Hidroeléctrica Chivilingo,
el Museo, el Parque y la Estación de Trenes
de Lota y la mina Chiflón
del Diablo, lugar donde debiendo internarse
500 metros bajo el nivel del mar. En el caso de
las locaciones que ya no existen, como es el caso
de la ciudad de Lota, se construyeron paneles
frontales según datos proporcionados por
las fotografías de la época.
El vestuario fue trabajado
por especialistas para lograr un reflejo visual
de época. En el caso de los mineros, sus
ropas fueron envejecidas desgastando la tela con
piedra pómez y teñidas con aguas
de té, mientras que toda la indumentaria
de la aristocracia fue trabajada según
estricto rigor de la moda de 1890. "En un
momento pensamos en buscar la gente que hiciera
el vestuario en Santiago, pero después
empezamos a buscar en Lota y nos encontramos con
un sastre viejito que hacía los trajes
de la época perfectos", comenta la
productora Carolina Fuentes.
Para Ferrari era fundamental
que el vocablo de los actores diera la sensación
de época, pero no quería que se
ciñera demasiado al siglo XIX, porque provocaría
un alejamiento con el espectador. Por este motivo
dos académicos, de la escuela de periodismo
de la Universidad de Chile, estudiaron numerosas
veces el guión, cada uno descartando todas
los modismos que conectaran con el tiempo actual
y agregando algunas palabras de la época
como "gancho", o el no tutearse a excepción
de los mineros.
La música fue creada
por Horacio Salinas e interpretada por la Orquesta
de Cámara de Chile. "Tiene una metáfora
de nuestras vidas de lo que es ser chileno. Creo
haber puesto lo mejor de mí en un proyecto
de gran vuelo. La música está a
mitad de camino entre la academia y la plaza,
tratando de compartir esta historia entre dos
mundos", comenta el ex líder del grupo
Inti Illimani.
Un capital para Lota
Para la realización
de la película se contó con el apoyo
de la Municipalidad de Lota, su alcalde, Patricio
Marchant, cuenta que Sub Terra, complementa la
iniciativa del municipio de rescatar su patrimonio.
Recientemente, el municipio
compró los piques mineros para preservarlos,
además se encuentra gestionando planes
turísticos para la zona. La filmación
"tuvo un impacto tremendo en la comunidad,
no sólo se le dio trabajo a la gente, sino
que se valoró su realidad. Estamos en la
línea de recuperar el patrimonio histórico
perdido y de afianzar la identidad. Esperamos
que nuestro pueblo sea capaz de capitalizar esta
película", valora el edil.
Grandes cifras
Sub Terra fue realizada por
Nueva Imagen en co-producción con Infinity
Films, incluyendo como productores asociados a
Televisión Nacional y Cine Sur.
Además cuenta con el
aporte de FONDART, CORFO, Ibermedia, Gobierno
Regional de Bio Bio, Innova Bio Bio, (a través
del proyecto de desarrollo CORFO) e inversionistas
privados, y su valor alcanzó a un millón
200 mil dólares.
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