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Por una noche, el mundo
cuequero urbano sale de sus populares barrios,
locales y picadas, para irrumpir con su autenticidad,
fuerza y talento en la académica solemnidad
del Salón de Honor de la Pontificia Universidad
Católica de Chile. Ante la inédita
fascinación del público y las autoridades
presentes, dos grandes baluartes de este género
tradicional recibieron el reconocimiento del Premio
a la Cueca Chilena Samuel Claro Valdés,
en su primera versión.
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Premio a la Cueca Chilena Samuel Claro Valdés
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Argumentos del jurado para entregar el galardón
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Perfil de Hernán Núñez Oyarce
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Perfil de Fernando González Marabolí
En una ceremonia presidida
por el Ministro de Cultura José Weinstein;
el Presidente de la Sociedad de Derecho de Autor,
Fernando Ubiergo; el Director del Instituto de
Música de Santiago, Octavio Hasbún;
la Vicepresidenta Ejecutiva de la Corporación
Patrimonio Cultural de Chile, Cecilia García-Huidobro,
el 11 de mayo, dos grandes baluartes de la cueca
chilena recibieron el reconocimiento público
del mundo cultural y académico.
Nano Núñez y Fernando González
Marabolí, fueron los ganadores, en las
categorías de Cultor e Investigador, respectivamente,
del Premio a la Cueca Chilena Samuel Claro Valdés,
otorgado por la Corporación, en conjunto
con la Universidad Católica, con el patrocinio
de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, la
Ley de Donaciones Culturales y el auspicio de
Minera Escondida. Además de un diploma,
los cuequeros, ambos de avanzada edad, 78 años
González y 91 Núñez, recibieron
1 millón de pesos, suma considerable para
estos verdaderos referentes de nuestra cultura
tradicional cuyo trabajo, escasamente difundido
y remunerado se ha desarrollado lejos de las luces,
en la permanente itinerancia de la bohemia, en
la precariedad del día a día y la
inseguridad económica.
Una realidad que constata la segregación
y la falta de apoyo hacia la cultura popular que
este recién creado Premio intenta revertir,
poniendo en valor un patrimonio artístico
de riqueza y complejidad desconocida para el amplio
público. Sorprendente fue para los presentes
tanto conocer la trayectoria y la vasta obra de
los premiados, como ser testigos de la energía
y virtuosismo de los cuequeros, que rompiendo
con la solemnidad del acto se lanzaron a interpretar
una serie de cuecas bravas. El conjunto formado
para la ocasión reunió a algunos
de los más selectos músicos del
ambiente, como el Baucha, mítico cantor
de Los Chileneros; Osvaldo Gajardo, de Los Paleteados
del Puerto; Luis Saturnino Ponce de Los Afuerinos
y Cristián Cáceres de Los Santiaguinos,
quienes al grito de "salgan a la cancha,
chiquillos", hicieron zapatear y mover pañuelos
a una decena de parejas.
El jurado estuvo presidido por Cecilia García
Huidobro, y compuesto además por el musicólogo
Juan Pablo González, el investigador Fidel
Sepúlveda, el músico Mario Rojas
y la folclorista Raquel Barros, quienes dirimieron
el premio por unanimidad. "Ha sido una satisfacción
ver el entusiasmo y el interés de la gente
que no conocía la riqueza y la complejidad
de la cueca. Muchos ya se inscribieron en el curso
de cueca que se armó la misma noche del
Premio".
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