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Se trata de un amplio
panorama en torno a la técnica, historia
y relevancia del grabado en nuestro país,
completando la recopilación realizada
en el volumen I, donde se hizo revisión
a la obra de artistas consagrados del grabado
como Nemesio Antúnez - arquitecto
y pintor que en 1955 fundó el Taller
99 -, Eduardo Vilches, Francisco Smythe,
Roser Bru y Delia del Carril, conocida bajo
el apodo de Hormiguita.
Uno de los ejemplos más extremos
de la ampliación y desplazamiento
conceptual del grabado es la obra del artista,
investigador y curador Mario Soro, quien
considera que su labor pedagógica
constituye en sí misma un grabado,
ya que realiza nuevos "cortes"
en el territorio (mental) de sus alumnos,
"tal como los que se practican en una
matriz de grabado".
Otro ejemplo de re-conceptualización
del grabado es la obra del actual Coordinador
del Área de Artes Visuales del Centro
Cultural Matucana 100, Camilo Yánez,
quien pasó de la pintura a la serigrafía,
y luego a una mixtura a partir de la utilización
de elementos como el data show, el masking
tape y el látex, los que utiliza
a la manera de tintas y matrices sobre los
muros de los espacios de exhibición.
Eugenio Dittborn, en tanto, prefiere hablar
de materia impresa, en vez de grabado: "La
relación entre pintura y materia
impresa, en gran parte de mis trabajos no
evoluciona da vueltas en círculos
o avanza y retrocede a forma concéntrica,
se aproxima a la pintura y luego se acerca
a la materia impresa. Finalmente encuentra
siempre un comienzo".
Enrique Zamudio, por su parte, trabaja representando
desvaídos paisajes chilenos a partir
de la serigrafía y técnicas
digitales más avanzadas. Algunas
de sus materias primas son las fotografías
de su padre, periodista de la antigua revista
Ercilla, las que escanea, imprime sobre
piedras litográficas y luego vuelve
a imprimir sobre soportes tan disímiles
como una tela, una placa de cerámica
o un muro de concreto.
Ricardo Irarrázabal, conocido por
su trabajo como pintor, trabajó desde
mediados de los '80 realizando monocopias,
frotando una hoja sobre un dibujo a carbón
o lápiz. Luego, en los '90 incursionó
en la litografía durante su permanencia
en el taller 99, ahí incursionó
con matrices de goma y esmaltes industriales
en vez de tinta. Posteriormente experimentó
con la computación y el universo
digital. Dichas obras pueden ser consideradas
grabados, ya que en ellas se editan originales
múltiples, apunta Waissbluth.
Vida
de perros, Guillermo Frommer. Xilografía
(detalle).
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