Departamental,
Enrique Zamudio. Fotoserigrafía
sobre fierro esmaltado (detalle).
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En el libro Cuño y estampa, volumen
II, se analiza la técnica del grabado
con el propósito de comprender todas
sus aristas y actuales dimensiones desde
la sencilla técnica de los tacos
de madera hasta las más sofisticadas
conceptualizaciones de esta disciplina,
desplazando la noción tradicional
del grabado - imagen impresa sobre papel-
hacia nuevos horizontes, como la impresión
digital, la instalación e incluso
la actividad pedagógica. En esta
segunda versión la obra de los artistas
Eduardo Garreaud; Guillermo Frommer; Vicente
Rioseco; Adriana Asenjo; Beatriz Leyton;
Ricardo Yrarrázaval; Enrique Zamudio;
Eugenio Dittborn; la tripleta compuesta
por Bororo, Matías Pinto y Samy Benmayor;
Mario Soro; Camilo Yánez y la labor
de difusión y estímulo del
galerista Tomás Andreu, es revisada
por la periodista especializada en arte,
Verónica Waissbluth.
La compiladora hace revisión de las
diversas técnicas utilizadas por
los artistas como la xilografía (grabado
en madera), litografía (grabado en
piedra), aguatinta, aguafuerte y puntaseca
(grabados en metal), linóleo, serigrafía
(grabado realizados a partir de procesos
fotográficos) y técnicas mixtas.
A la vez, explica cómo algunos creadores
se han replanteado esta técnica a
partir de las nuevas herramientas que ofrece
la tecnología y de la libertad formal
característica del arte contemporáneo
en Chile. Situación que, de acuerdo
a la periodista, se gestó en la década
de los '80, cuando comenzaban a expandirse
los límites conceptuales del grabado.
"A partir de entonces, cualquier acto
de repetición pudo ser visto como
un acto de creación de originales
múltiples: si la matriz era tanto
un trozo de metal y de madera como la superficie
del cuerpo humano, o incluso la memoria
personal y colectiva, el instrumento grabador
podía ser bien, o una bayoneta, una
excavadora o un tractor: en definitiva,
cualquier maquinaria que sirviese para "imprimir"
un concepto", explica Waissbluth.
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