Bajo
el título de
Galería
personal, el
volumen editado por
Entel y por la Corporación
Patrimonio Cultural
de Chile, con el apoyo
de la Ley de Donaciones
Culturales y bajo
la coordinación
de Susana Mansilla,
presenta una selección
de 12 artistas chilenos,
hecha por el columnista
de Artes y Letras,
Waldemar Sommer, para
llegar al grueso de
los hogares chilenos
a través de
un lenguaje fácil
y accesible. “Es
muy complicado para
un crítico
de arte explicar lo
que a uno le gusta
y por qué a
un lector sin ninguna
formación artística”,
señala.
Por Rosario Mena
Con una trayectoria
de casi cuatro décadas
en la crítica
de arte, el columnista
de Artes y Letras
de El Mercurio,
Waldemar Sommer, presenta
el libro Galería
personal. Un
nombre que le otorga
licencia para elegir,
sin más criterio
que su particular
y subjetivo gusto,
a 12 artistas visuales
chilenos, abordando
su obra a través
de una clasificación
y un lenguaje de fácil
comprensión
para el público
masivo. El texto se
articula sobre la
base de entrevistas
realizadas por la
periodista Verónica
Waissbluth y las fotografías
de obras tomadas por
Fernando Balmaceda
y por otros fotógrafos,
autores de los registros
que fueron conseguidos.
Con la coordinación
editorial de Susana
Mansilla, el volumen
fue editado por Entel
y por la Corporación
Patrimonio Cultural
de Chile, con el apoyo
de la Ley de Donaciones
Culturales.
Benjamín Lira,
Ricardo Irarrázabal
y Matilde Pérez;
Bororo y la escultora
Francisca Núñez;
Eugenio Dittborn,
Ismael Frigerio, Lotty
Rosenfeld, Carlos
Montes de Oca y Gonzalo
Díaz, en el
capítulo destinado
a los conceptuales;
María Mohor
y María Luisa
Bermúdez, presentadas
como “ingenuas”,
son los artistas que
componen la galería
personal de Sommer.
Al igual que otros
importantes proyectos
editoriales, en su
mayoría sobre
artes visuales, realizados
también en
alianza con Entel
y la Corporación
Patrimonio Cultural
de Chile, la iniciativa
pertenece a la gestora
cultural, editora
y mánager de
artistas Susana Mansilla.
Concebido como una
serie, cuyo primer
volumen acaba de aparecer
firmado por quien
es prácticamente
una institución
nacional, el crítico
de arte más
tradicional e identificado
por los chilenos gracias
a su establecido sitial
como columnista de
El Mercurio,
la idea original es
invitar, en ediciones
posteriores, a distintos
galeristas, teóricos
y especialistas de
la escena artística
nacional, a hacer
su propia selección
de 12 nombres. Una
intención que
contribuye a justificar
la “arbitrariedad”
con la que es posible
definir un determinado
panorama de las artes
visuales locales desde
la mirada de una persona
particular. La única
condición respecto
de la elección
es que los artistas
sean contemporáneos,
vivos o muertos, y
que sean 12.
“Es interesante,
incluso para los propios
artistas, que algunos
personajes se desnuden
y digan con toda libertad
qué les gusta
y por qué,
de manera totalmente
arbitraria. Incluso
sería más
divertido si se incluyera
a más de un
artista que nadie
conozca”, dice
Mansilla. Y a propósito
de nombres desconocidos,
se refiere a Maria
Luisa Bermúdez,
incluida en el libro
en el capítulo
titulado “Ingenuas”,
junto a la pintora
María Mohor:
“A María
Luisa Bermúdez
nadie la conocía
y fue maravilloso
cuando apareció
en el lanzamiento,
con sus 94 años.
Vive en un hogar y
ese día consiguió
permiso para salir.
Es el tipo de cosas
que me encanta”.