Importantes obras de arte sacro colonial alberga en el Convento de la Merced
 
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Noviembre de 2002

Corporación del Patrimonio Cultural de Chile:

Iniciados trabajos de restauración en el Museo de la Merced
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Con aportes públicos y privados, y gracias a un proyecto gestionado por la Corporación del Patrimonio Cultural de Chile, especialistas del Centro Nacional de Conservación y Restauración, iniciaron la restauración de las piezas de arte sacro albergadas en el Convento de la Merced. Los trabajos de implementación del Museo, tienen un costo inicial de 150 millones de pesos.

Al fondo de la galería de la Merced, en pleno centro de Santiago, aparecen las rejas del Convento, con sus hermosos y apacibles jardines. Cuesta imaginar que allí dentro exista una colección de arte tan valiosa y extensa. Pinturas y tallas del barroco europeo y del arte colonial latinoamericano, increibles figurillas de estilo popular chileno del siglo XVIII, decenas de fanales tanto europeos como quiteños, componen el importante conjunto de imaginería religiosa, al que se suman valiosos objetos litúrgicos y decorativos y piezas precolombinas del área andina de sudamérica y de Isla de Pascua.

Gracias a un proyecto gestionado por la Corporación del Patrimonio Cultural de Chile cuyo presupuesto inicial asciende a 150 millones de pesos aportados por la empresa Sony, la Presidencia de la República y la Fundación Andes, especialistas del Centro Nacional de Conservación y Restauración ya están interviniendo las piezas de imaginería religiosa. Estos objetos, que hasta la fecha han estado guardados sin orden ni condiciones adecuadas, en el segundo piso del edificio, y que son desconocidos para el público, están siendo seleccionados y sometidos a acciones de conservación y restauración, para pasar a formar parte de un museo que ponga al alcance de los visitantes este rico patrimonio y, de paso, narre la vida y obra de la Orden Mercedaria en Sudamérica.

"Las piezas fueron llevadas a un depósito, de manera de desalojar el edificio destinado al museo, que será remodelado. La prioridad, en este minuto, es conservar más que restaurar y paralelamente ir desarrollando los trabajos de investigación, documentación y diseño necesarios para implementar un museo de buen nivel", explica Paula Valenzuela, del Centro Nacional de Conservación y Restauración.

En cuanto a los trabajos de arquitectura y restauración del edificio, "la idea es rescatar al máximo el edificio como patrimonio"-explica al museólogo Alan Trampe, uno de los profesionales involucrados en el proyecto. Con este fin, se retirarán los estucos para recuperar el ladrillo que está cubierto, y que también se piensa incorporar como fondo de las nuevas vitrinas. En cuanto al guión museológico, es decir, la disposición y la lógica en la exhibición de las piezas , el eje de articulación es la propia Orden Mercedaria. La diversidad de objetos de distinta naturaleza, estilo y proveniencia, adquiere un sentido de unidad en el contexto de las misiones realizadas por esta orden en Sudamérica, a través de las cuales se fue conformando este patrimonio artístico.

"En este esquema, es que hemos pensado en una sala introductoria, en la que se expongan los lineamientos, el espíritu y la trayectoria de la Orden. Qué es, qué hace, sus orígenes, sus misiones, dónde ha desarrollado su obra", dice el especialista. En el segundo piso, se plantea la implementación de una sala no informativa, en donde se reuna una serie de obras y objetos representativos de toda la colección en un ambiente de recogimiento. "Se trata de una sala contemplativa -explica Trampe- Un espacio de reflexión y espiritualidad".

El museo, la tienda y la cafetería, en el entorno de los apacibles jardines del convento, podrían convertir a este lugar en un singular centro cultural que ofrezca al numeroso público del centro y al que asiste a Misa en la Basílica, un verdadero oasis donde se fusionan el arte, la tranquilidad y la naturaleza, en el corazón mismo del ajetreo capitalino. Los mercedarios consideran además la posibilidad de arrendar los jardines para eventos y recepciones, generando así ingresos que puedan ser reinvertidos en el museo.

La formación de un grupo de amigos de este museo, en el que participen las múltiples personas e instituciones vinculadas al barrio, a la Orden y a su iglesia, es un factor importante para una fructífera relación con la comunidad, que garantice su mantención, desarrollo y vitalidad.

 
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