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-
¿Dentro del
patrimonio intangible,
a qué ámbitos
le dará más
énfasis?
- Primero quisiera
continuar, junto
a Cecilia (García-Huidobro),
con el extraordinario
trabajo que ella
ha desarrollado
en el rescate y
difusión
de la música
chilena. Por otra
parte tenemos un
país muy
diverso, rico y
complejo en tradiciones
orales vinculadas
a la vida cotidiana,
la medicina natural,
historias y leyendas,
tradiciones culinarias
ancestrales, entre
muchas otras que
representan la puesta
en valor de este
patrimonio, y al
mismo tiempo una
fuente de recursos
autosustentables
para las comunidades
aisladas y con gran
potencial turístico.
Este es un ejemplo
puntual de una serie
de proyectos que
estamos elaborando.
-
¿Cómo
ve el actual panorama
respecto de la captación
de recursos de la
empresa privada
a través
de la Ley de Donaciones?
- El apoyo de la
Ley ha sido sustancial
en el desarrollo
de una gran variedad
de proyectos culturales.
Oscar Agüero
ha sido un gran
impulsor de este
proceso y Chile
le debe mucho en
este sentido. Sin
embargo, creo que
debemos reflexionar,
en conjunto con
los demás
actores involucrados,
sobre el estado
de la cultura y
del patrimonio en
nuestro país,
buscando nuevas
fórmulas,
más amplias
y flexibles, en
las que participe
el Estado y el mundo
privado.
-
¿Cómo
ve la nueva etapa
institucional de
la Corporación?
- La Corporación
ya tiene una institucionalización
bastante clara y
no requiere de nuevas
fórmulas.
Lo que si es evidente
que cada gerente
incorpora una impronta,
que probablemente
tenga énfasis
en aspectos distintos
a la administración
anterior.
-
¿Cuáles
serían los
objetivos a corto
y mediano plazo
que se propone en
su gestión?
- Generar mayor
sinergia en regiones
y potenciar el desarrollo
regional a través
de alianzas estratégicas.
Por el momento,
estamos planificando
algunos programas
que más adelante
daremos a conocer.
-
¿Cómo
cree que se debe
reorientar la gestión
patrimonial después
del Bicentenario,
que es una especie
de hito que está
en el horizonte
de todo este tema?
- Articulando el
patrimonio como
una herramienta
de crecimiento de
un país y
de cada uno de sus
ciudadanos desde
la educación
preescolar en adelante.
Incorporando el
patrimonio en el
currículo
como un instrumento
de valoración
de las personas
y su entorno a través
de programas transversales.
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