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A
50 kilómetros de Iquique, el restaurado
Hotel de la ex oficina salitrera de Humberstone,
postulada por el Gobierno a Patrimonio de la Humanidad,
reabre sus puertas al público, convertido
en un restaurante que revive la tradición
culinaria de la pampa minera.
La gestión de la Corporación Museo
del Salitre, que en 2003 se adjudicó la
concesión por 30 años, con el apoyo
financiero de empresas mineras que operan en la
zona , ha hecho posible un notable avance en la
recuperación de la ex salitrera de Humberstone,
Monumento Histórico destruido, como las
demás oficinas de la época, por
el abandono, el tiempo y el saqueo.
Rescatando estas instalaciones, que el Gobierno
aspira a que la Unesco, en 2005, declare Patrimonio
de la Humanidad, y poniéndolas a disposición
del turismo cultural, se han desarrollado, con
la colaboración de entidades estatales
proyectos de mejoramiento y rehabilitación
de los distintos espacios en donde transcurrió
la vida minera en la primera mitad del siglo XX.
Los turistas pueden visitarlos todos los días
del año con el acompañamiento de
un guía.
Ya restaurados, en 2004 reabrieron sus puertas
al público la pulpería, la panadería
y el teatro, que, recuperado gracias a un proyecto
Fondart, se propone como un nuevo escenario para
realizar montajes y espectáculos que generen
recursos para ser reinvertidos en Humberstone.
En tanto, el antiguo hotel se convierte en un
restaurante que, equipado a través de un
proyecto Fosis, sorprenderá a los turistas
a partir de Enero con platos tradicionales de
la ex oficina salitrera y refrescos como el mote
con huesillos.
Financiada por el Gobierno Regional y el Fosis,
entidad que implementará el hotel con muebles
de época fabricados en los talleres de
la cárcel de Iquique, la restauración
intenta conservar el espíritu original
a través de elementos como la estufa a
carbón, que antiguamente calefaccionaba
el lugar y las baldosas, iguales a las existentes
en 1940, que aún se fabrican. El local,
con capacidad para 78 personas, atenderá
diariamente de 9 a 19 horas, ofreciendo desayunos,
almuerzo y onces.
El restaurante se instala en lo que fueran los
comedores de acceso y la pérgola, más
la cocina del antiguo hotel, construido en los
años 30 sin fines turísticos, sino
para albergar a funcionarios chilenos y extranjeros
relacionados con la producción del salitre
que pasaban temporadas en la oficina por motivos
de trabajo. A futuro se proyecta implementar sus
siete habitaciones para ofrecer alojamiento, cosa
que aún no es posible por la carencia de
un abastecimiento regular de agua, la que actualmente
se almacena en estanques.
En cuanto a las demás instalaciones de
Humberstone, está en carpeta recuperar
la escuela con sus ocho salas de clases, instalar
baños y mejorar el alumbrado público.
Los trabajos también incluirán el
mejoramiento de parte del mercado y la instalación
de puestos de artesanía y librerías
que ofrezcan el material existente sobre la historia
del salitre.
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