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A raíz del libro "Voces mapuche",
surgió en el Museo Chileno de Arte Precolombino
la iniciativa de realizar la exposición
"Santos Chávez: xilografías
y linóleos", con una selección
de la desconocida obra de este destacado artista
cuyo origen es uno de los muchos aspectos ignorados
de su vida. La publicación, obra de Lionel
Lienlaf y Carlos Aldunate, Director del Museo,
recogía algunas ilustraciones de Chávez,
quien nació y se crió en la comunidad
mapuche de Tirúa. Su infancia, inserta
en la tradición y el lenguaje de su pueblo,
se plasma en su obra a través de imágenes
que aluden a una cosmovisión en donde la
tierra, el sol o la dualidad hombre-mujer son
elementos centrales.
El libro intentaba mostrar la cultura mapuche
a través de su producción artística,
más que de su realidad étnica, social
o antropológica. Idea que se enraiza en
uno de los objetivos principales del Museo, cual
es la de "sensibilizar al gran público
en el legado estético de los pueblos indígenas
que hoy está vigente, y que es capaz de
inspirar a los artistas contemporáneos",
en palabras de su subdirector, Francisco Mena.
El título "Voces mapuche" alude
a la intención de expresar una visión
que surge desde el interior de la propia etnia,
de acuerdo a sus propios criterios y nociones
de la realidad. Esto también se vincula
directamente con la aspiración del Museo
de exponer, sin filtros externos, la obra y perspectiva
de artistas que poseen una raigambreindígena
y "que pueden hacer aportes súper
centrales al arte contemporáneo",
según enfatiza Mena, quien hace un paralelo
con una pasada exposición sobre el artista
esquimal Pudlo.
Una temática centrada en la vivencia personal,
que elude los clichés y los emblemas indígenas,
hacen de la obra una propuesta individual, aunque
moldeada por la imaginería ancestral mapuche,
lo que hace que Chávez no sea percibido
como representante de la cultura mapuche, "aunque
esta percepción predomina más en
Europa", según aclara el antropólogo.
Alemania es el país de exilio, en donde
alcanza mayor divulgación el trabajo de
este artista formado en Concepción y luego
en Santiago. El desconocimiento de esta selección
de trabajos realizados en Europa se debe en parte
al veto que sufrió su difusión en
tiempos de la dictadura militar, debido a su estrecha
relación con el gobierno de Allende y la
legendaria editorial Quimantú. Se trata
de una etapa marcada por el tránsito hacia
una mayor abstracción y un uso del color
más intensivo. "No es una retrospectiva
-explica Mena- son grabados seleccionados desde
el punto de vista de la temática, de la
relación con su niñez y la mitologia
mapuche".
Obras de mediano y pequeño formato cuya
filiación sureña se expresa no solo
en los motivos, sino también en el uso
de la madera como soporte de la xilografía.
"Es destacable la técnica arcaica,
que consiste en poner la tinta directamente sobre
la plancha de madera y sobre ésta el papel,
para luego trabajar las imágenes con la
presión de una cuchara- explica Mena- Las
sucesivas copias nunca son iguales, ya que la
plancha misma es modificada cambiando sutilmente
la escena".
A la novedad que representa para el público
la obra expuesta, se suma un cuidado montaje,
basado en paneles colgantes, además de
la exhibición de planchas de xilografía
y la instalación de una réplica
del taller de grabador, en donde, los viernes,
estará trabajando el ayudante de Santos
Chávez, Cristián Castillo. Por su
parte, el catálogo publicado se constituye
en el primer libro editado en Chile sobre la obra
de este fructífero artista que tiene a
su haber una enorme y valiosa producción.
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