
Ilustración
del artista Guillermo Lorca para la
carátula del disco.
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Según cuenta el mito fundacional
del mundo andino, el dios Wiraqocha, creador
del cielo y de la tierra, tras ser ofendido
por los hombres, salió del lago Titicaca
para destruir a la humanidad originaria,
convirtiéndola en piedra. Las estatuas
encontradas en Tiawanaco son los "modelos"
de los nuevos hombres y mujeres que "Wiraqocha
hizo salir del subsuelo (de ríos,
manantiales, cerros, árboles) en
las cuatro direcciones del espacio",
antes de retirarse al Cuzco. Junto a la
humanidad, Wiraqocha creó la luz,
haciendo subir al cielo al sol y a la luna.
Y también creó la música,
que llenó el desierto y los oasis
con sonidos extraidos de la propia naturaleza:
el viento, las aguas, los animales.
Es esta creación la que Araya, reedita
a través de la música, que
nace como un ruego de la Pachamama y se
proyecta en un registro amplio y diverso
como el propio norte grande, que expresa
tanto su fuerza, como su festividad y su
dolor histórico.
"En este disco encontramos la fuerza
y la angustia de un norte grande que se
transfigura en miles de sonidos. Las voces
de los diez mil años de historia
terminan registrados en esta obra. Voces
que trasuntan sangres de otras culturas
que junto a la aymara crearon una nueva,
cuyo adn es imposible de deletrear. Un norte
grande que se expande por el mundo, por
lo mismo que su partida de nacimiento no
reconoce fronteras. Un territorio que viaja
en la maleta de la diáspora ya sea
en Santiago, Amsterdam o Estambul. Un paisaje
que siempre vuelve", escribe en la
presentación el sociólogo,
académico de la Universidad Arturo
Prat y estudioso de la cultura nortina,
Bernardo Guerrero.
Inaugurado con Saludos a la virgen, provenientes
del folclor de La Tirana, el disco, que
también refleja el desplazamiento
inevitable del nortino a la capital, con
tracks que dan cuenta de su desarraigo y
su inserción en el ámbito
urbano, incluye, junto a los temas del "Pájaro",
a quien pertenecen la dirección musical
y los arreglos, una canción de Mario
Rojas, productor musical del álbum;
una del ingeniero de sonido, Jorge Abarca,
y otras en coautoría de Araya con
su hermano Francisco, con Rojas y con Fernando
Torres. El disco cuenta con la participación
de destacados músicos como el percusionista
Raúl Aliaga, entre otros, y la Banda
Wiraqocha de Iquique.
Quenas, quenachos, zampoñas, guitarras,
tipe, charango, se complementan con panderos,
cajas, viola, violencello y violín
en esta nueva apuesta del sello Chile Profundo,
liderado por Cecilia García-Huidobro,
haciendo oír, desde las raíces,
el canto de nuestra identidad.
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