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Las 40 fotografias del australiano Frank Hurley,
que registran su expedición a la Antártica,
junto a Sir Ernest Shackleton, en 1914, desbordan
fuerza y belleza en la muestra "Esa extensión
del salvaje esplendor". La exposición
permanecerá abierta en el Museo Histórico
Nacional hasta el 28 de Junio.
Las imágenes, copiadas directamente de
las placas de Hurley fueron cedidas por el Gobierno
de Australia y forman parte de un homenaje al
fotógrafo, al cumplirse cien años
de sus expediciones. Individuos, grupos humanos
y paisajes cuya inmensidad convierte en miniaturas
a personas y animales, son retratados por el audaz
ojo de este avezado viajero que llegó al
extremo más austral de nuestro territorio
a principios del siglo XX. Momentos como el hundimiento
de una nave o la tripulación aguardando
un rescate, son registrados con gran maestría.
Testimonios de una aventura arriesgada y del espíritu
indomable de aquellos viajeros europeos que durante
la pasada centuria se lanzaron a explorar mar
y tierra, desafiando la geografía y la
fuerza de la naturaleza. Tal es el caso de Sir
Shackleton quien, tras fracasar en dos oportunidades,
insistió, nuevamente sin éxito,
en 1914, a bordo del velero "Endurance",
en llegar al mismísimo centro del Polo
Sur. "...Fue un simple sueño. Parecía
revelarme que algún día yo iría
a la región del hielo y de la nieve, y
continuaría sin descanso hasta que llegase
a uno de los polos de la Tierra, al final del
eje sobre el cual gira esta gran esfera",
diría más tarde.
El velero fue atrapado por el hielo en donde permaneció
281 días hasta ser triturado por los bloques
congelados. Tras el naufragio, Shackleton y su
tripulación desembarcaron en un enorme
témpano, en donde permanecieron por meses
a la deriva, hasta que tocaron tierra en la desierta
isla Elefante de las Shetland del Sur, desde donde
fueron auxiliados por el remolcador chileno, Yelcho.
Solidaridad y tenacidad mantuvieron en su empeño
a los 28 hombres de esta expedición, que
regresaron sanos y salvos, con una gran historia
que contar pero sin ningún aporte para
su país, Inglaterra. La dura travesía
y la cruda vivencia, de que dan cuenta el aspecto
demacrado y las harapientas ropas de los expedicionarios,
quedaron plasmadas en las placas tomadas por Hurley,
invitado por el inglés a integrar el grupo.
La hazaña del Yelcho, cuya llegada a Punta
Arenas, con los sobrevivientes, fue un gran acontecimiento
popular, transformó en héroes nacionales
al capitán y a sus hombres, que lograron
un triunfo sobre los fracasados intentos de naves
extranjeras.
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