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Es difícil imaginar
desde afuera todo lo que guarda en su interior
el antiguo edificio del convento de la Merced
y su tradicional iglesia, en la céntrica
esquina de Mac-Iver y Merced. Un espacio
que, desde hace más de un año,
ha abierto sus puertas al público
con la aspiración de convertirse
en un lugar de encuentro y esparcimiento
cultural para la comunidad, con un marcado
énfasis en el rol educativo. En su
Museo que contiene una valiosa colección
de arte barroco, polinésico y precolombino,
da cuenta de la trayectoria de la Orden
Mercedaria, la primera que arribó
a nuestro país a mediados del siglo
XIX.
Una historia en la que se cruzan múltiples
factores arqueológicos, religiosos,
artísticos, antropológicos
que se intentan transmitir a los visitantes
y especialmente a los niños, para
los cuales, durante las vacaciones de invierno,
se realizó un taller especial de
visitas guiadas y actividades. "En
la sala dedicada al viaje de la Orden Mercedaria,
desde Barcelona a América, se destacan
todos los puntos por los que itineró
hasta llegar a Chile en 1548. Junto a ello
está el tema arqueológico
y el mestizaje artístico, de cómo
los frailes se relacionan con los indígenas
a través de la pintura, y desarrollan
un lenguaje iconográfico en torno
a la evangelización en el que se
produce un sincretismo, la homologación
de la virgen con la madre tierra",
explica el Relacionador Público del
Museo, Carlos Contreras.
En la sala dedicada a Isla de Pascua, denominada
"Espíritus de Rapa Nui",
destaca la tablilla Rongo Rongo, que contiene
una suerte de abecedario rapanui, y de la
cual existen sólo diez ejemplares
en todo el mundo. El broche de oro lo constituye
la fabulosa colección de fanales
barrocos, en los que, dentro de cúpulas
de vidrio, se guarda la figura del Niño
Dios, ricamente decorada. "Es importante
que los niños sepan que antes no
había Viejo Pascuero, sino un pesebre
que las familias adornaban con frutas y
ponían en un lugar muy especial.
Toda la idea de la adoración del
niño Dios. Nosotros les damos a los
niños un bosquejo del Niño
Dios y ellos lo rodean con el dibujo de
su mascota, sus familias, lo más
preciado para ellos. Queremos aportar, a
través de las colecciones, en el
sentido de la educación sobre el
patrimonio y de la evangelización".
A la muestra permanente se suman exposiciones
temporales acordes a las temáticas
del Museo. "La Galería de los
Reyes se adapta a las exposiciones temporales.
Hicimos una muestra de medallas de Juan
Pablo II y sus distintos viajes y otra de
dibujos sobre las iglesias de Lima".
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