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Marzo 2008
 
Mario Sanhueza, dirigente sindical de Bellavista Oveja Tomé
"No vamos a permitir que este patrimonio se transforme en ruinas"

 

Mario Sanhueza (43) dirigente sindical de Bellavista Oveja Tomé, ha estado a la cabeza de la decidida lucha de los tomecinos por la sobrevivencia de la fábrica actualmente cerrada, tras declarar la quiebra en diciembre pasado. Luego de las gestiones con el Gobierno y el Síndico de Quiebras, los trabajadores se encuentran esperanzados en la continuidad de la empresa y dispuestos, en caso de que ello no ocurra, a dar la pelea para que sus instalaciones, que datan de 1865, sean declaradas Monumento Histórico.

Por Rosario Mena



Mario Sanhueza

Hay más luz que oscuridad en la visión de los trabajadores de la Fábrica de Paños Bellavista Oveja Tomé sobre el destino de la industria, cerrada en diciembre pasado. Tras viajar a Santiago y reunirse en La Moneda con el Ministro Francisco Vidal, los sindicalistas regresaron a Tomé con el compromiso de que el Banco del Estado pagará las indemnizaciones a los trabajadores despedidos, mientras que el Síndico de Quiebras está buscando un acuerdo para que la empresa sea adquirida por nuevos propietarios.

"La empresa al declararse en quiebra se desliga de las indemnizaciones. Nosotros generamos un movimiento de dos días en el que dejamos instalado el tema al Gobierno. Le hemos criticado a los senadores y diputados que la empresa privada debe tener una regulación de parte del Estado. Independiente de que la empresa sea privada, cuando a tí te despiden tú pasas a ser, de una u otra forma, carga del Estado. Nuestros hermanos de Lota sólo recibieron soluciones parche, se gastó en capacitaciones y en una supuesta reconversión que no dio resultado", dice el dirigente sindical Mario Sanhueza.

Actualmente, la antigua fábrica, la primera textil del país, creada en 1865 como Paños Bellavista y luego fusionada con Paños Oveja, se encuentra con todas sus instalaciones intactas, custodiada por un guardia. Esto gracias a la acción decidida de los trabajadores, quienes se tomaron la empresa y pusieron como condición que nada fuera retirado de su interior. "Nosotros dentro del fundamento que le colocamos al Síndico fue que no se sacaba ni una máquina. Al gobierno le dijimos que la empresa tenía que continuar. Nosotros nos tomamos la empresa, le colocamos guardia. Luego el Síndico se hizo cargo. Sólo hay que dar la energía y echar a andar toda la maquinaria. El síndico está ordenando la empresa y hay cuatro compradores que quieren adquirirla. Ahora se está esperando un acuerdo para la venta. La fábrica no se cierra".

Si bien no está garantizada la reincorporación de los trabajadores en activo, el dirigente confía en que se requerirá gran parte de su mano de obra experta. "Nosotros no podemos poner la condición de que nos reintegren a todos. Los nuevos compradores tienen el derecho de determinar cómo van a funcionar. Yo creo que van a reducir personal", dice Sanhueza, quien incluso se ha entrevistado con algunos interesados en adquirir la empresa y les ha dado a conocer sus posturas: "Hay un proyecto importante -adelanta- con clientes para la exportación, que constituye el 80% de la producción. Se quiere entrar a nichos específicos. Yo les manifesté que no pueden trabajar con 60% o 70% de los trabajadores, como ellos piensan, para lograr la producción que ellos proyectan: 3 millones de metros anuales. Nosotros llegamos hasta 2 millones con más gente. Les comenté que si querían reducir iban tener que hacer una serie de inversiones. Ellos tienen que evaluarlo".

De un total de 800 trabajadores, cerca de 150 se encuentran a las puertas de su jubilación. Un tema que aún está pendiente. "Estamos trabajando en cómo hacernos cargo de sus jubilaciones. Si el empleador no te impone, tú no puedes completar tu jubilación. Eso es lo que tenemos que resolver".

Las razones patrimoniales no están ausentes de sus planteamientos: "Tomé fue una ciudad con una gran productividad, con mucha riqueza, con los molinos y luego las textiles. Aquí se hicieron los uniformes de los soldados para la Guerra del Pacífico, eso marca un hito en la historia, además es la única empresa que se mantiene desde mediados del siglo XVIII. No queremos ver ruinas, como lo que hoy es la FIAP (Fábrica Italo Americana de Paños). Si no llegara a mantenerse como fábrica, vamos a luchar para que sea declarada Monumento Histórico".


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