Editado
por la Corporación del Patrimonio Cultural
de Chile, auspiciado por la empresa Banmédica,
y dirigido a niñas y niños hospitalizados,
el texto "Tesoros para guardar", de las
educadoras Beatriz García-Huidobro y Alejandra
Stevenson, no sólo constituye un valioso
aporte a la infancia en general y a la educación
patrimonial en nuestro país, sino que lleva
a la práctica con profundidad y solidez la
tan urgente premisa de poner al ser humano, su crecimiento
y su desarrollo, en el centro del aprendizaje.
Entregar a niñas
y niños hospitalizados de entre 5 y 10 años
un libro que les permita desarrollar sus habilidades
cognitivas de manera libre y entretenida y sin necesidad
de ayuda, es el propósito fundamental de
las educadoras Beatriz García Huidobro y
Alejandra Stevenson que, con su libro "Tesoros
para guardar", vienen a llenar un gran vacío
en torno a la importante pérdida escolar
que sufren los niños enfermos recluidos en
centros hospitalarios y a la carencia de estímulos
ante una situación hostil en la que se suman
la enfermedad, el aislamiento y la soledad.
Con ilustraciones de Paulina
Veloso y la revisión de la conocida psicóloga
Neva Milicic, el libro, realizado con el aporte
de Banmédica, por medio de la Ley de Donaciones
Culturales, es un proyecto de la Corporación
del Patrimonio Cultural de Chile, que con este
texto continúa desarrollando la línea
de educación patrimonial iniciada por "El
baúl de mis tesoros", distribuido
y aplicado en el año 2000 en escuelas de
Recoleta, Calera de Tango y Talagante, en la Región
Metropolitana, y de Ancud, en Chiloé.
De acuerdo con la información entregada
por el Ministerio de Salud, anualmente en Chile
cerca de dos mil cuatrocientos niños de
5 a 10 años son hospitalizados por largos
períodos, que pueden durar meses o años.
"Estos niños pasan muchas horas sin
compañía: en las familias los padres
trabajan o existen hermanos pequeños que
no pueden ser desatendidos. A la vez, aunque a
veces los padres organizan turnos para enseñar
a los pequeños enfermos, esto no es frecuente
y muchos de los niños no tienen el ánimo
suficiente a las horas programadas; se fatigan
rápidamente y pierden la concentración.
Además, funcionan apoyándose en
textos escolares, que enfatizan las actividades
grupales y el intercambio de experiencias, lo
que difícilmente se puede implementar en
una sala de hospital", explica Beatriz García-Huidobro.
Desarrollar habilidades relacionadas con los cinco
sentidos, así como la reflexión
y la capacidad de síntesis y estimular
la lectura y el pensamiento matemático,
son algunos de los objetivos pedagógicos
del texto. Estos se concretizan en la proposición
de actividades simples, cercanas y lúdicas,
acompañadas de ilustraciones, que pueden
realizarse en forma autónoma, libre y entretenida,
y que contribuyen a la consolidación de
la identidad personal y la autoestima, integrando
valores y contenidos patrimoniales.
Pintar la máscara de la Tirana; interpretar
cuentos y leyendas chilenos; reproducir un moai
o un palafito; descubrir el camino más
corto hasta la Iglesia de San Francisco a través
de operaciones matemáticas, o decidir qué
pertenencias propias merecen ser conservadas,
son algunas de las diversas actividades, las cuales
enfatizan la expresión de los gustos, pensamientos
sueños, temores, intereses y sentimientos
personales. Temas sociales y éticos forman
también parte de este libro que da a conocer
oficios, personajes, lugares, tradiciones y raices
culturales, encontrando en el enfoque patrimonial
una motivación para los niños que
viven en esta difícil situación,
fomentando en ellos valores y actitudes. Como
señala Beatriz García-Huidobro,
"los niños y niñas que hoy
se motivan con el tema patrimonial y lo hacen
parte de su repertorio de conductas y registros,
serán los adultos que mañana se
preocupen de su conservación y resguardo".
|