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El mismo modelo tecnológico
se está implementando en Quemchi donde
el equipo se hará cargo de una hora semanal,
los días viernes. Pero también existen
otras experiencias. "La cabina de Ten Ten
está instalada en el Instituto de Educación
Rural. Allí los muchachos han llegado a
producir hasta tres horas de programación
semanal, a través de radiorevistas temáticas
dirigidas a temas como manejo de bosque nativo,
pueblos y comunidades indígenas locales,
o simplemente programas juveniles de formatos
misceláneos". Así, estas cabinas
se convierten en un canal de participación
en la vida provincial para las comunidades más
aisladas.
La experiencia de los
equipos de comunicadores populares urbanos es
distinta. Ellos se reúnen, se capacitan
y se organizan en la misma emisora, donde producen
y emiten sus programas. "Tenemos equipos
tan diversos como las comunicadoras jefas de hogar
de Ancud, a cargo de un programa de conversación
referido a actualidad local, o los rehabilitados
alcohólicos Nueva Vida de Castro, quienes
están a cargo de la producción de
una radiorevista en terreno, es decir, con un
equipo portátil improvisan una o dos veces
por semana un estudio de grabación en alguna
sede social vecinal de Castro, luego editan su
material en el estudio y lo irradian entre siete
y ocho de la noche".
Iglesias del Mundo
Para graficar la creciente
toma de conciencia de los chilotes con respecto
al valor de su patrimonio y su identidad, Millar
relata algunos diálogos sostenidos en comunidades
rurales cuyas iglesias fueron declaradas por Unesco
como Patrimonio de la Humanidad: "En el campo,
una fiscal (rol tradicional, a cargo de animar
la fe católica en las comunidades rurales
de Chiloé) me comenta que su capilla ya
no es sólo de su comunidad, ahora es toda
la humanidad, por lo que la responsabilidad por
conservarla es mucho mayor. En otra comunidad,
otro fiscal me comenta que la conservación
de la capilla no tiene sentido si no logran conservar
la comunidad que usa cotidianamente ese edificio.
El edificio sólo es patrimonio de la humanidad
cuando lo ocupa la comunidad, vacío no
le interesa a nadie. Un tercer fiscal se pregunta
¿cómo conservamos a la comunidad
que usa este edificio? Hace cien años,
nuestros mayores, con todas sus limitaciones,
sin caminos, sin máquinas, sin nada, lograron
hacer con fe y con unión estas monumentales
construcciones. Ahora, nosotros, con todas las
maquinas y facilidades que tenemos, ni siquiera
somos capaces de repararlas, sino contamos con
la colaboración de empresas, instituciones
y tanta gente que nos ha ayudado económicamente".
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