Comunidad Activa
Sugerir Temas
Sugerir Agenda
Sugerir Links
 
 
Educación Patrimonial
Inicio/Notas y Reportajes/Educación Patrimonial...
 1 /
Carreras Universitarias
Yo quiero ser arqueólogo

 

Durante 30 años, la Universidad de Chile, en Santiago, fue el único establecimiento– acompañada durante algún tiempo por la Universidad del Norte- que impartió la carrera de arqueología. Hoy hay tres universidades privadas, en la capital y en Arica que otorgan el título de arqueólogo. Y los jóvenes lo demandan cada vez más. Una realidad que denota el mayor interés de las nuevas generaciones por estos temas y ofrece la oportunidad de enfatizar áreas de interés y enfoques vinculados a la gestión patrimonial y a la experiencia práctica, pero que al mismo tiempo plantea la necesidad de generar espacios de investigación en los que los futuros profesionales puedan desempeñarse en forma productiva.

En los últimos años se ha abierto la enseñanza universitaria de la arqueología en tres universidades privadas, tanto en Santiago (SEK, Bolivariana), como en Arica (Tarapacá). Incluso hubo intentos de parte de la Universidad Bolivariana por dictar la carrera en su sede de Iquique. “El hecho de que estas carreras se llenan (e incluso son de las más dinámicas y exitosas que ofrecen estas universidades) refleja, sin duda, una mayor conciencia por el valor del patrimonio y permite augurar una ciudadanía más informada y responsable respecto a su cuidado e investigación”, señala el arqueólogo Francisco Mena, quien destaca la importancia de incorporar a la disciplina arqueológico aspectos ligados a la difusión, la educación y gestión patrimonial, en consonancia con el rol social que debe cumplir como ciencia. “Después de todo, el patrimonio es de todos los chilenos y gran parte de la investigación arqueológica se hace con dineros públicos, plata de los impuestos de todos los chilenos”, enfatiza Mena.

En este contexto, las nuevas carreras de arqueología se han propuesto explícitamente ir más allá de lo meramente académico, considerando aspectos a los que tradicionalmente la Universidad de Chile ha dado poca importancia, tales como la gestión patrimonial o la conservación (temas en los que la Universidad SEK, por ejemplo, tiene amplia trayectoria). En la Universidad Bolivariana, en cambio, la arqueología nace de una experiencia previa de quince años impartiendo la carrera de antropología y tiene un componente práctico importante, exigiendo noventa días de terreno para licenciarse (mientras que en la U. de Chile la experiencia de campo suele ser dejada a la iniciativa y contactos personales, sin que tenga en la mayoría de los casos un valor en créditos formales).

Esto tiene que ver, sin duda, con un medio arqueológico que se ha ampliado sustantivamente, en el cual la mayoría no tiene mayor interés en las discusiones teóricas, sino en una arqueología práctica muy ligada a los Estudios de Impacto Ambiental (EIA), la topografía o los Sistemas de Información Geográfica. La existencia de un mayor número de centros de estudio ha permitido, además, que se diversifiquen énfasis, tales como el Programa de Arqueología Subacuática de la Universidad SEK, absolutamente necesario en una nación con tanta costa e historia marítima como Chile.

Uno de los problemas asociado a esta mayor diversidad y autonomía es la necesidad de formalizar y reglamentar protocolos estandarizados (ej ofertas de servicios en los EIA), lo que se ha traducido en el rol cada vez más importante de instituciones públicas como CONICYT o el Consejo de Monumentos Nacionales.

El gran desafío de la proliferación de arqueólogos es la generación de un campo laboral a través del desarrollo de más centros de investigación o instituciones de gestión y educación patrimonial, y que el actual mercado supere su condiciones de alta fragilidad y frecuentes vaivenes (sujeto, fundamentalmente, al dinamismo de las inversiones y proyectos de alto impacto).

“Más allá de estos problemas, la apertura de carreras de arqueología en los últimos años en varias universidades privadas en Chile, fenómeno sólo comparable en Latinoamérica a lo que sucede en Argentina, fomenta una competencia que debería traducirse en una práctica mejor y más diversa.- opina Mena- Otra repercusión interesante es la creación de una comunidad profesional más amplia y anónima, libre de los vicios a los que conducen los contactos endémicos en un medio muy pequeño.”

Subir
 1 /
     
     ¿Tu Favorito?  Escríbenos
 Mapa
 Créditos  Un Sitio:
 Patrocina:
 Ganador del: