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La Organización
de Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura -UNESCO- le ha ido concediendo
cada día más importancia a la valoración
del patrimonio cultural intangible como una manera
de, por un lado, rescatar la diversidad cultural
de los pueblos y, por otro, construir una paz
basada en el respeto a esas identidades. Sobre
patrimonio, educación y paz conversamos
con el consultor Ricardo Hevia, quien espera que
las Naciones Unidas, tras el conflicto bélico
en Irak, salgan reforzada en su misión
más profunda de construir la paz en la
mente de las personas.
Por Rosario Mena
Históricamente
el concepto de Patrimonio de la Humanidad ha estado
asociado a lo material y monumental. Nada extraño
si se considera que la creación del concepto
de Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad
surgió para salvar sitios patrimoniales
tan emblemáticos como el templo de Abu
Simbel, en Egipto, que iba a ser sepultado por
las aguas de la represa de Asuán, y la
ciudad de Venecia que había soportado severas
inundaciones. La postulación de Valparaíso
a esta nominación ha colocado el tema en
la agenda pública. Sin embargo, el nuevo
enfoque de la valoración del Patrimonio
Intangible, aún es desconocido por la gran
mayoría.
Mitos, leyendas, lenguas,
celebraciones rituales, música popular
y todo lo que compone la tradición oral,
creencias y costumbres, hoy se han incorporado
a una de las categorías del Patrimonio
Cultural, el cual se divide en Patrimonio Tangible
y Patrimonio Intangible. A su vez, el Patrimonio
Cultural es una de las categorías de Patrimonio
de la Humanidad, junto al Patrimonio Natural y
al Paisaje Cultural, concepto que viene a conjugar
lo monumental con lo natural.
"Cada día se aprecia
más la importancia del patrimonio intangible,
algunas de cuyas manifestaciones vivas se encuentran
en peligro de extinción -explica Ricardo
Hevia, consultor de UNESCO en Patrimonio y Cultura-.
En el siglo XX han muerto más de dos mil
lenguas y con ellas una tradición milenaria
de siglos, modos de vida y cosmovisiones. Desde
el punto de vista que la humanidad ha ido con
ello perdiendo parte de la riqueza de su diversidad
cultural, esto es una tragedia". Gracias
a la creación en el año 2001 de
la lista del Patrimonio Intangible de la Humanidad,
han sido incorporadas por UNESCO a esta lista
manifestaciones como el Carnaval de Oruro, en
Bolivia, el teatro japonés Nogaku, la ópera
Kunqu de China, el teatro siciliano de marionetas,
una representación de teatro medieval llamada
el misterio de Elche, en España, y la danza,
música y lengua de los garífunas
de Belice, y el patrimonio oral del pueblo zápara
del Ecuador. Actualmente Chile postula a este
lista del Patrimonio Mundial al Canto a lo Divino,
una expresión de la cultura popular campesina
del valle central que se ha mantenido vigente
desde los primeros siglos de la conquista española
a través de sus cultores.
Con respecto a los criterios
que rigen la elección hay muchos factores
que intervienen y que ejercen un peso relativo,
el cual también se relaciona con el resto
de las postulaciones que se presentan en cada
período. "La idea es que se trate
de manifestaciones que tengan un valor sobresaliente.
A veces el exceso de comercialización de
ciertos eventos podría hacer perder, en
parte, la autenticidad de las tradiciones. Otro
cuidado que hay que tener es postular a esta lista
a ciertas manifestaciones religiosas, porque estos
rituales son expresiones espirituales que para
algunos no deben abrirse al grueso público
porque perderían su espiritualidad y se
podría profanar el sentido de lo sagrado.
Identidad diversa
Misión de Paz
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