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El martes 10 de abril se inauguró oficialmente
el programa "Ojo con la ciudad", de
la Fundación Futuro. Dos cursos de estudiantes
de secundaria de colegios de Santiago, por primera
vez en su vida, miraron y conocieron la Plaza
de la Constitución, en el corazón
de la capital. Lograr que los estudiantes conozcan
su ciudad y a partir de ahí puedan valorarla
y cuidarla, es el objetivo de este proyecto, que
junto a otros desarrollados por esta Fundación,
está trazando, con acciones sistemáticas
y bien implementadas, un camino hacia la formación
de verdaderos ciudadanos.
Todo nació de una encuesta
telefónica que Fundación Futuro
realizó hace un par de años a 300
niños de entre 10 y 14 años de diversas
comunas y estratos socioeconómicos. La
pregunta era precisa: ¿Qué conocen
de Santiago los niños de Santiago? Y los
resultados demoledores: casi nada que escape a
los límites de sus barrios y circuitos
habituales. Consecuencia lógica de la feroz
segregación de esta ciudad, en la que cada
día más se vive en ghettos aislados,
sin posibilidad de intercambio entre personas
de diversas culturas y clases sociales. "Ante
esa realidad, nos preguntamos qué hacer,
y en 1999 implementamos el proyecto "Yo descubro
mi ciudad", hermano mayor de "Ojo con
la ciudad", explica la directora de la Fundación,
Magdalena Piñera.
educación
En un cómodo bus , especialmente implementado
y pintado con las letras y colores que identifican
al proyecto, "Yo descubro mi ciudad"
recoge todos los días hábiles del
año en su sala de clases a dos cursos de
alumnos de quinto básico a segundo medio
de distintos colegios de Santiago y los lleva
por la ciudad, con un guía turístico
y un profesor encargado, durante tres horas, en
dos recorridos alternativos: uno denominado "Cultura
y Naturaleza en torno a la Alameda" y el
otro, "Cultura y Naturaleza en torno al Mapocho
. "La idea es mostrar la ciudad, con todas
sus cosas buenas y no tan buenas-explica Magdalena-
Mostrar la ciudad en todo aquello que nos hace
ser ciudadanos. Tenemos el deber de conocer el
lugar donde vivimos para valorarlo y cuidarlo
como nuestro patrimonio."
A la vuelta del recorrido, se hacen juegos y actividades
arriba del bus que permiten ir evaluando la asimilación
de contenidos. "Por ejemplo tenemos una peluca
colorina, que es de Ravinet y un casco de Pedro
de Valdivia, entonces hacemos que los niños
encarnen a estos personajes y conversen entre
sí. Además se pregunta cuáles
son los lugares que más les gustaron, se
dan características de edificios y lugares
para que los niños digan cuál es
etc".
La metodología, que
parte de un concepto de la educación como
proceso permanente, que se da en todo momento
y lugar y que no se limita al aula, propone la
utilización de la ciudad como espacio educativo:
"la ventana del bus es la sala de clases.
A través de ella se puede ver una gran
cantidad de cosas: arquitectura, arte, manifestaciones
callejeras, historia, monumentos.. El curso entero
se sube, sin cuaderno ni lápiz: no se anota,
sino que se escucha y se mira. No se trata de
conocer cada lugar, sino de olfatear la ciudad
en su totalidad. La ciudad en sí misma
es un espacio educativo. Así como los profesores
usan libros, para dar a conocer contenidos en
vez de que el profesor lo diga todo, o realizan
un trabajo en grupo, o utilizan Internet, o un
video, también pueden ocupar las calles
de Santiago para enseñar contenidos".
En esta misma premisa se basa
el nuevo proyecto "Ojo con la ciudad"
que, a diferencia de "Yo descubro mi ciudad",
no entrega una visión global sino que se
concentra en dos espacios centrales y emblemáticos
de nuestra historia y nuestra organización
política: la Plaza de Armas y la Plaza
de la Constitución. Dirigido exclusivamente
a primeros y segundos medios, cursos en los que
se enseña Educación Cívica
e Historia de Chile, sirve como complemento y
refuerzo a estas asignaturas. En ambos proyectos,
tanto los guías como los profesores que
acompañan a los estudiantes, son capacitados
en la Fundación Futuro con textos especialmente
elaborados.
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