|
Diseño
y contenido
Un diseño fundado en la capacidad
de cuestionamiento, observación
y contemplación propios de
un naturalista fue el norte a seguir
durante el proceso de creación
del montaje a cargo de la empresa
Trixiclo. Labor en la que trabajó
estrechamente junto a la Dirección
Museológica (D.M.) de la Universidad
Austral, compuesta principalmente
por la arqueóloga Leonor Adán
y la antropóloga Karin Weil,
actualmente la directora del Museo
Philippi. Ambas expertas, con la asesoría
del padre Gabriel Guarda elaboraron
un guión que describía
en términos generales lo que
cada sala debía contener. De
acuerdo a esta narración Trixiclo,
compuesto por Héctor Calvo,
Jaime Hernández, Andrea Gaete
y Eduardo López, debió
presentar maquetas, imágenes
en 3D, numerosos planos y fotografías.
Paralelamente la D.M. iba presentando
otros documentos en los que detallaba
el tipo de vitrinas, aparadores u
otras especificaciones, necesarias
para acomodar los especímenes,
objetos y utensilios que planeaba
exhibir.
Trixiclo también fue la entidad
encargada de diseñar el isotipo
del Museo Philippi, representado por
un sapo originario de la selva valdiviana
y descubierto por Rudolph Philippi.
Este anfibio fue escogido por los
diseñadores y la Corporación
Patrimonio Cultural de Chile, ya que
representa la relación con
el agua y el medio ambiente, así
como la adaptabilidad de las especies,
especialmente de ser humano.
Los diseñadores elaboraron
un montaje lleno de detalles a descubrir
por el visitante. Muchos de ellos
a primera vista pasan desapercibidos,
pero luego de una observación
más detenida éstos generan
un cuestionamiento del porqué
de su existencia dentro del Museo.
Por ejemplo, en el segundo piso se
instalaron mirillas en el suelo que
otorgan aire y transparencia al ambiente
y, a la vez, responden a la necesidad
marcar el espacio haciendo un símil
con una carta de navegación
acorde a las estrellas. Es así
como las mirillas guardan correspondencia
con la Cruz del Sur, conjunto de estrellas
con el que los sureños se orientan
en la noche.
Los colores de las salas fueron escogidos
de acuerdo a la intención de
representar la temática de
las salas. Así, con el color
verde utilizado en la sala denominada
"El orden prodigioso del mundo
natural", se pretende transportar
al visitante al encierro del bosque.
En tanto que el café de la
sala "Museo Nacional de Historia
Natural", fue escogido para representar
los objetos y utensilios de mayor
antigüedad.
Otro aspecto destacable son los rieles
de cobre de la sala Banmédica,
en donde se encuentra la muestra temporal
sobre glaciares del CECS. La selección
de este metal se debe a que durante
el desarme de la casa Shüler,
los pocos clavos encontrados eran
de cobre. Además, los diseñadores
crearon un mobiliario austero y sencillo,
de líneas simples, con el fin
de destacar al máximo los objetos
de la colección que componen
la muestra permanente.
|