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Museo de Sitio Fuerte de Niebla
Historia de castillos, piratas y corsarios (continuación)

Indígenas colaboradores

Según la visión de Mendoza, en aquella zona habría existido una relación continua de colaboración entre la población indígena y los castillos, con acuerdos y servicios retribuidos por los españoles, sin que se manifestara, como en el centro de Arauco, el cruento enfrentamiento entre españoles y población originaria. "Por ejemplo, se les pagaba a los indígenas para ayudar a recapturar a reos fugados de los castillos, también se les compraba paja que se utilizaba para los techos de las edificaciones menores". En su opinión, esta cooperación fue imprescindible para la sobrevivencia del sistema de fortificaciones. "Es imposible que los españoles se hayan mantenido en este lugar aislado y de clima hostil por sí solos. Para el abastecimiento de comida y ropa, dependían de un barco que llegaba del Callao una vez al año. Eso durante casi dos siglos".


Piratas y corsarios

A fines del siglo XVI tienen lugar las primeras grandes expediciones hacia el puerto de Valdivia, de piratas y, especialmente, corsarios, términos que no conviene confundir. Mientras que los corsarios son especies de mercenarios, de cualquier nacionalidad, que trabajan contratados bajo la bandera de una determinada corona, los piratas son "meros delincuentes, rápidamente pasados por la cuchilla", explica Mendoza. Unos y otros vienen en busca del preciado oro de alta ley que da fama a la Valdivia de entonces, a igual que los españoles, que con el mineral como único objetivo, ejercieron un trato cruel y abusivo con los habitantes originarios, lo que contribuyó a que se produjera, a fines del siglo XVI, el levantamiento indígena conocido como el Desastre de Curalaba, que dio como resultado la completa destrucción de la ciudad.

Cincuenta años más tarde, sobre estas ruinas se instalarían los holandeses, que ya habían realizado incursiones desde el siglo anterior, y que no alcanzan a permanecer más que unos pocos meses. "No supieron como desenvolverse, mantenerse y relacionarse con los mapuches. Ellos venían específicamente a tomar control sobre el oro y fueron duramente recibidos por los indígenas, quienes conservaban fresco en la memoria lo ocurrido hace medio siglo, incluso quedaban personas que habían participado en el Desastre de Curalaba", cuenta Mendoza.

La noticia del retiro de los holandeses llega prontamente al Perú y es así como, con la intención de repoblar la zona, bajo el liderazgo de su hijo, el Marqués de Mancera, en 1645 el virrey del Perú envía 10 barcos y se inicia la construcción en la bahía de Corral de los castillos de Niebla, Mancera, Amargo y Corral. Apoyadas por una serie de baterías defensivas, estas grandes fortificaciones resguardan el puerto de Valdivia y sirven de prisión para los visitantes no deseados. Mendoza aclara que "llegaron a ser casi veinte los puntos fortificados. Esto estaba tan encañonado que ya ningún otro pirata y corsario se atrevió a meterse". La ciudad es reconstruida en 1647 como "una ciudadela amurallada de unos trescientos metros de largo".

Tras la independencia los fuertes fueron ocupados por el ejército chileno, período que no se encuentra reflejado en el montaje del Museo. "No nos hemos metido con la época republicana -explica el Director-. Hay que hacer mucha investigación, no hay una información bien sistematizada".


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