Se preparan cada invierno,
importan equipos,
coleccionan anécdotas
y bitácoras,
encargan reproducciones
a escala de sus veleros,
animan clubes de yates
y mesas de la Hermandad
de la Costa... hasta
que zarpan costeando
o mar adentro, libres
al viento y al sol.
Ahí, finalmente,
todo vale la pena.
El año 1906,
hace un siglo, comienza
esta historia.
Miguel Laborde
Por suerte existió
Luis Bierwirth, un
empresario de andamios
de la Avenida Bilbao
quien, al menor pretexto,
sacaba a flote su
lado B. Era un enamorado
de los veleros. De
no ser por su paciencia,
que lo llevó
a recorrer astilleros,
muelles y clubes a
lo largo del país,
no podríamos
conocer la "Historia
de la navegación
a vela en Chile",
título del
libro que alcanzó
a publicar antes de
su muerte.
Fueron alemanes de
Valdivia los pioneros,
y entre ellos destaca
Otto Stolzenbach,
el precursor nacional
que impulsó
la creación
del primer club de
yates del país,
el de Valdivia en
1912. Sus aventuras,
por Chiloé
y Aysén, el
avistamiento de ballenas
en mar adentro, fueron
motivo suficiente
para entusiasmar a
un grupo de aficionados
que así, hace
un siglo, inició
la navegación
deportiva. Yates diseñados
por alemanes, y construidos
por hábiles
carpinteros de ribera
locales -como Francisco
Bastidas- , dan origen
a una cultura técnica
que sobrevive hasta
hoy en la ciudad del
sur. De ahí
salieron yates célebres
de la Armada, del
ex ministro Hernán
Cubillos, y uno especialmente
acondicionado para
las investigaciones
del Instituto de Zoología
Marina de la Universidad
Austral. También
de Valdivia fue el
"Viking",
trasladado por Claudio
Zondek a Algarrobo.
El mismo "Huaira",
transformado en monumento
en el borde costero
de El Quisco hasta
que el descuido lo
desintegró,
que era de gran tamaño,
fue construido en
Valdivia. La basa
que lo sostenía
en El Quisco hoy sostiene
una imagen de San
Pedro. Lo mismo podríamos
decir de "La
Niña"
de Pedro Ibáñez,
en Viña del
Mar, también
valdiviano. O el Famoso
Millamán, que
fue comprado por un
grupo de La Herradura
-entre ellos el presidente
González Videla-,
luego adquirido por
cinco amigos de Papudo
dando origen la yatismo
en este balneario:
Juan Rawlins -futuro
Presidente de la federación
de Yachting-, su hermano
Enrique, Hernán
Elgueta, Manuel Jesús
Díaz y José
Ramsay.