Valparaíso. Noviembre. Clarita y pichona. 1913 (detalle). Foto: www.juliobertrand.cl
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Libro Dar a luz en Chile, siglo XIX. De la "ciencia de hembra a la ciencia obstétrica"
 

Las madres de la matria


Por Darío Oses

El libro Dar a luz en Chile, siglo XIX. De la "ciencia de hembra a la ciencia obstétrica", de María Soledad Zárate , examina el desplazamiento de las parteras empíricas que existían desde la época colonial, por la moderna medicina obstétrica cuyos principales agentes fueron el médico y la matrona. Esta transición fue parte de otra mayor, la de la medicina tradicional - popular, que ejercían curanderos, compositores de huesos, aliñadoras, meicas y machis -, a la científica que desde 1835 comienza a desarrollarse en nuestro país.

Dar a luz en Chile… remite no sólo a la historia de una de las especialidades de la medicina chilena, sino a otros campos como las historias de la mujer, de la vida privada y de las relaciones de género.


La maternidad: santificada y traumática

Como lo advierte la autora, hasta el siglo XX, el parto fue una experiencia por la que pasó un alto porcentaje de la población femenina chilena, puesto que se carecía de métodos de control de la natalidad. Agreguemos que existía, además, un componente cultural, derivado de un orden patriarcal que asignaba la maternidad a la mujer como una de sus funciones ineludibles.

En el siglo XIX esta experiencia, culturalmente santificada, muchas veces fue traumática. La mortalidad materna e infantil era alta. Las epidemias puerperales fueron frecuentes, especialmente en la Casa de Maternidad de Santiago. Las parteras "empíricas", en general, tenían aptitudes pero sólo para el manejo del parto normal. La cobertura de la atención médica era mínima y se concentraba en las ciudades más importantes. Pero además, la obstetricia era una especialidad en desarrollo, y muchas veces el cuerpo de la parturienta fue campo de ensayos de técnicas y manipulaciones peligrosas.


La otra historia

La lectura de este libro sorprende, principalmente porque revela el riesgo y los dolores de dar a luz en Chile en el siglo XIX y comienzos del XX, y esto puede cambiar la perspectiva dominante de la historia de este período. Como lo hace notar la misma autora, la historiografía nacional se ha concentrado en procesos como la construcción de la nación, con los conflictos ideológicos y militares que ésta ha implicado. Agreguemos que en el centro del relato de esta historia, aparece la figura del héroe sacrificial ejemplar, que se inmola por la patria o por la libertad o por la justicia social. Después de leer este libro, no quedan muchas dudas en cuanto a que el principal sacrificio en la construcción de la nación lo hicieron, no los próceres ni los regimientos ni tampoco los obreros masacrados en huelgas y movimientos sindicales, sino aquellas mujeres que daban a luz sin abandonar el trabajo doméstico ni sus oficios, principalmente de costureras, lavanderas o cocineras. El libro registra algunos casos dramáticos, que quedaron en las fichas de la Casa de Maternidad de Santiago, como los de la parturienta que había contraído la sífilis de su marido, o el de la mujer de veinticinco años, que se casó a los catorce e iba ya en su décimotercer parto.

 
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