Te recomendamos

-Crear, centro de investigación de la Realidad del Norte.
-Revista de Ciencias Sociales.


Comunidad Activa
Sugerir Temas
Sugerir Agenda
Sugerir Link
Chile Crónico
Inicio/Chile Crónico...

Enero 2009
1 / 2/
Casanova made in Iquique

Che Carlos (continuación)

 

Con su hablar pausado, su terno porteño y su corbata a rayas, Che Carlos divagaba acerca de sus riquezas mineras ocultas en un cerro de Iquique, a la par que nos deleitaba con sus amoríos liceanos. Su bicicleta, cual Rocinante, testigo fiel tanto de sus deslices como de sus desventuras en las noches solitarias de su cuarto de pensión, conoció, palmo a palmo, sus conquistas.

Su radio a pilas, seguramente comprada en el puerto libre de Arica, lo acompañaba. La radio Lynch en la voz del Maestro Toledo anunciaba el tango “Caminito que el tiempo ha borrado...” y nuestro Che Carlos parecía sumergirse en las tranquilas aguas de esa nostálgica canción, como queriendo avisar la implacable llegada de los tiempos del mall. “Si yo canté con Marianito Mores”, nos decía en su jerga porteña. Valga la aclaración, no era porteño ni cosa parecida. Sucede que al igual que muchos otros no pudo sustraerse al icono pop: Carlitos Gardel.
Mil y una aventuras amorosas vivieron en la imaginación de este galán iquiqueño. Fue sin lugar a dudas nuestro Casanova made in Iquique. Acosados por las liceanas y perseguido por sus padres que no lograban entender la relación entre su quinceañera hija y esa galán sucio y hediondo, pero dueño de un peinado a la cachetada inédito para ese Iquique que llegaba hasta Cavancha, Che Carlos hubo de esconderse detrás del círculo que le armábamos en las noches de otoño en la Plaza Prat. Entonces pronunciaba los nombres de mujeres que brotaban suavemente de sus labios: Marcia, Alejandra, Carla y un sin fin de reinas de la primavera que fueron seducidas junto a la radio y su bicicleta color negro.

Cuanto envidiábamos a este iquiqueño, mezcla de Gardel y Valentino. Los más grandes compartían la lujuria, entonces parca, y creían conquistar también a las reinas; nosotros más chicos junto a mi primo, nos brillaban los ojos al ver tanta belleza en su corcel negro marca Hércules.
No es que hoy no hayan locos como verseaba León Felipe. Los hay pero están prisioneros de los fármacos y de los especialistas. Además la ciudad no sólo creció sino que también modificó la forma de relacionarnos los unos con los otros. Che Carlos fue la expresión de un puerto que en el fondo era una caleta.

Su vida fue una fantasía. Su muerte no.

 
Subir
1 / 2/
     
     ¿Tu Favorito?  Escríbenos
 Mapa
 Créditos  Un Sitio:
 Patrocina:
 Ganador del: