El 2010,
Chile celebrará 200 años de vida independiente.
Tal hito debiera ser una excusa para sentarnos
a pensar el país en el cual nos gustaría vivir.
Para el Centenario se estableció una
Comisión de notables, convocados con la sola
idea de llegar al primer siglo de la República
dignamente. Sin esa visión, no habrían sido
llevadas a cabo obras, como el Museo Nacional
de Bellas Artes, el Parque Forestal, la Estación
Mapocho, la red de tranvías, los Tribunales
de Justicia, etc.
Queremos escuchar tus opiniones, saber si
ese espíritu debe rescatarse, qué debería
ser distinto, cuáles deberían ser los enfoques
con que deberíamos abordar este desafío.
El gran proyecto
de la Corporación del Patrimonio Cultural
de Chile
En 1894 Chile ya tenía funcionando
una Comisión del Centenario de la República,
compuesta por destacados hombres públicos,
intelectuales, artistas y empresarios, con
el fin de elaborar los distintos proyectos
con que el país celebraría en
1910 su primer siglo republicano. Una de las
preocupaciones medulares de esta comisión
fue el tema urbano: edificios públicos,
parques y paseos debían contribuir
a convertir la ciudad en un lugar de encuentro,
un espacio democrático en donde los
habitantes vivieran dignamente. Vicuña
Mackenna fue el gran inspirador y gestor de
este espíritu.
La Comisión del Centenario fue presidida
por Agustín Edwards McClure, un brillante
empresario, pensador y escritor con gran vocación
de servicio público a quien se debe
la fundación de los diarios El Mercurio
de Santiago y de Antofagasta, las Ultimas
Noticias, las revistas Peneca y Zigzag y el
Pacífico Magazine. Fue Vicepresidente
de la Cámara de Diputados, Ministro
de Relaciones Exteriores, miembro fundador
de la Sociedad de Historia y Geografía
y Presidente de la Academia de Historia.
Años de planificación, entrega,
visión y búsqueda del bien común
dieron como resultado las obras de gran envergadura
inauguradas para celebrar el primer centenario
de la República: El Palacio de Bellas
Artes de Jecquier, el Palacio de Bellas Artes
de Dubois, la nueva fachada del Correo Central,
la Escuela de Ingeniería de Beaucheff,
la remodelación del Santa Lucía,
el Palacio de los Tribunales, la Estación
Mapocho, el anillo de las avenidas Vicuña
Mackenna, Matta, Blanco Encalada, Exposición
y Matucana y la red de tranvías eléctricos,
por nombrar las principales.
Las buenas relaciones internacionales atrajeron
regalos de varios países, nacieron
grupos y movimientos que abordaron el tema
de nuestra identidad y se llevaron a cabo
grandes obras filantrópicas; se construyeron
hospitales y barrios obreros. La Gran Exposición
del Centenario, en 1910, es el hito de celebración
que muestra con orgullo la imagen del país.
A diez años de la celebración
del Bicentenario de la República, en
el 2010, el ejemplo de nuestros predecesores
nos obliga y nos impulsa a proyectar pensamiento
y obras hacia esta fecha tan emblemática.
Para esto creemos que no hay primer paso más
consistente que la formación de una
Comisión del Bicentenario de la República,
convocada por la Corporación del Patrimonio
Cultural de Chile, actuando como puente entre
el mundo público y el privado.
Su enfoque está dirigido al aspecto
patrimonial y ese es el énfasis que
va a potenciar. Para eso se están explorando
distintos proyectos. Tenemos el privilegio
de contar con don Agustín Edwards Eastman
como Presidente de esta comisión, en
un gesto que busca expresar un sentido de
continuidad.
La intención de la Corporación
es incentivar a la sociedad civil a participar
en la hermosa tarea de repensar nuestra identidad
y nuestra cultura, proyectando obras y debates,
y desde el ámbito privado, apoyar la
labor gubernamental en este sentido. Ya hemos
dado algunos pasos que se están materializando
en la formación de la Biblioteca del
Bicentenario, para lo cual hemos constituido
un Consejo Editorial encargado de definir
una colección de 30 a 40 títulos
representativos de nuestra identidad y su
proyección. Estamos preparando las
Tertulias del Bicentenario, a ser realizadas
en algún local santiaguino y registradas
audiovisualmente para su difusión,
y este año hemos entregado por primera
vez el Premio Bicentenario, otorgado por la
Corporación, en conjunto con la Universidad
de Chile, con el auspicio de Fundación
Escondida.
Texto correspondiente al Editorial del Informativo
N°5, Mayo 2000, Corporación del
Patrimonio Cultural de Chile.
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